La Estancia Chapadmalal y la urbanización costera sur

08.03.2018

VI JORNADAS DE ARQUEOLOGÍA E HISTORIA DE LAS REGIONES PAMPEANA Y PATAGÓNICA

TITULO PONENCIA

LA ESTANCIACHAPADMALAL Y LA URBANIZACION COSTERA SUR

MESA Nº 4

AUTOR PROF. RICARDO CASTILLO

INSTITUCION

MUSEO MAGRASSI / MAR DELPLATA

RESUMEN

La constitución de la Estancia Chapadmalal por parte de Narciso Martínez de Hoz hacia 1860, fue resultado de la expansión territorial que se desarrolló en gran parte de la provincia de Buenos Aires, por parte de un grupo terrateniente con variadas y ramificadas inversiones y fuertes vínculos con el poder político. Hacia fines de ese siglo una nueva generación de la familia, dio a estas tierras un nuevo impulso a partir de su conversión en un nuevo tipo de unidad productiva, la cabaña, a la par que protagonizó desde el poder público, la transformación del poblado en una villa balnearia de elite..

Finalmente, una tercera generación, protagonizó a partir del fraccionamiento de la gran propiedad, el desarrollo urbano marplatense en la zona costera sur, fundando la localidad de Playa Chapadmalal, donde se encuentra emplazado el complejo turístico homónimo.

CAPITULO I

EL ORIGEN DE LA ESTANCIA CHAPADMALAL

La conformación de la estancia Chapadmalal en el sudeste bonaerense hacia 1860 por los descendientes de Narciso Alonso Martínez, nos permiten abordar una cuestión de máximo interés en la agenda de la historiografía rural rioplatense reciente: ello es, el proceso de formación de elites terratenientes como sector económico y social en el territorio bonaerense. A ese proceso de formación de elites no puede ser ajeno el concepto de redes, es decir, el conglomerado de vínculos e intereses de estos grupos en su búsqueda y manejo del poder. 1

Una corriente más tradicional en la historiografía rural remonta los orígenes de esta elite a un pasado colonial, y forjó en torno a ella, (Raúl Fradkin Caminos abiertos en la pampa), una visión polarizada y por momentos simplificadora de los procesos de producción, conformación de la propiedad y la realidad social en el espacio rural. Resabios de ello Fradkin encuentra en destacados autores de producciones recientes (década del 80) como Cortés Conde, Sábato y Romero, e incluso el mismo Halperín. Una idea de mundo rural pampeano caracterizado por ser un espacio escasamente poblado y seminómada, sin diversificación de las estructuras de la producción; la asimilación de la idea de estancia con la gran propiedad y a su vez, la incompatibilidad de ésta con la pequeña propiedad rural; la representación del estanciero como un terrateniente recurriendo a sistemas de coacción y ejerciendo el dominio del estado, son algunas de la huellas de esta corriente.

Con enfoques renovados, surgió una visión interpretativa de la conformación de estas elites más compleja, en la cual se combinan intereses diversos. Este segundo enfoque, -al cual Fradkin suma un tercero y que Miguez sitúa a partir del programa revisionista, particularmente desde la perspectiva de J. Sábato-, presenta una sociedad tempranamente capitalista en el cual el sector dinámico lo conforman los empresarios agrarios con un patrón de inversiones diversificado. Estos actúan en una sociedad que se aborda como mucho más compleja, coexistiendo con unidades de producción familiar en una economía rural mercantilizada y en la cual las relaciones entre estado y sociedad y economía y política son necesariamente, más complejas.

La caracterización de la sociedad y la economía argentina como capitalista, en particular para los historiadores del período independiente, puso en el centro de la discusión -sostienen Reguera y Zeberio-, el tema de la acumulación de capital y el modelo de apropiación de excedentes, siendo el aspecto que mayor atención acaparó, el de la apropiación y tenencia de la tierra, el traspaso de éstas del sector público al privado y la conformación de las unidades de producción que se fueron definiendo, según los autores (Cortés Conde. Infesta, Valencia, Sábato H.), como latifundios, gran propiedad o simplemente, empresas.

Desde la gestión presidencial de Rivadavia se advierte claramente la intención de un grupo de estancieros, en concordancia con la autoridad pública, de avanzar hacia el sur de la provincia de Buenos Aires incorporando tierras, tanto para actividades productivas relacionadas con la cría de bovinos como también para la especulación rentística.

El mismo Rivadavia impulsó la creación de una sociedad comercial para estos fines, integrando capitales nacionales y extranjeros y que se denominó Sociedad Rural Argentina. Entre sus accionistas figuraron los señores Roguin Meyer, Narciso Martínez de Hoz, Manuel Pinto, Faustino Léxica, Félix Frías, Pedro de Capdevila, Juan M. Fernández Agüero, Balcarce, Unzué, Félix de Alzaga, el agrimensor Ambrosio Crámer, Lorenzo Trápani y el mismísimo Rivadavia. En tanto Domingo Olivera se desempeñó como secretario de dicha sociedad en representación del gobierno que participó suscribiendo 400 acciones.

"Esta sociedad obtiene en enfiteusis alrededor de cien leguas de campo sobre la costa del Atlántico, desde donde hoy se halla ubicada la ciudad de Mar del Plata hasta el Río Quequén Grande, por el sud y las sierras de Balcarce, por el oeste, además de otras cien leguas al sud de Azul". 2

La explotación realizada por la mencionada Sociedad Rural Argentina, fue complementada por otra sociedad comercial que operó en el sector entre las sierras de Balcarce y la costa: la Compañía de Tierras del Vulcán. 3

Las propiedades se completaban en aquellos años en el sudeste bonaerense, con las de Pablo Ezeiza en el actual Partido de Mar Chiquita y al oeste Patricio Lynch, Pedro Trápani y Ladislao Martínez en lo que luego sería el Partido de General Pueyrredón; Francisco Saenz Valiente y Gregorio Peredo en Balcarce; José Lastra, Manuel Guerrico, Juan y José Otamendi en Lobería; Eustaquio Díaz Vélez en Necochea; Martín y Manuel Campos, Juan y José Otamendi también en lo que sería el Partido de General Alvarado, Francisco Ramos Mexía en Kakel Huincul (Partido de Maipú). 4

La distribución de tierras en forma ilimitada se prolongó hasta que el gobierno de Dorrego fijó cada concesión en un máximo de doce leguas. Solo así y en parte, se frenó una indiscriminada distribución que convirtió el territorio público en un paraíso terrateniente.

Un factor político que influyó en la conformación del mapa de la propiedad rural de la región, fue la Revolución de los Libres del Sud en 1839. El alzamiento de un grupo de estancieros contra el poder central del gobernador Juan Manuel de Rosas, provocó como resultado de su fracaso, la persecución o muerte de sus protagonistas y la modificación en la posesión o límites de sus propiedades.

Las estancias de Ladislao Martínez, preso en la ciudad de Buenos Aires, quedaron abandonadas; Augusto Cramer presidente de la Sociedad Rural Argentina terminó muerto; las familias Castelli, Bosch, Otamendi, Ezeiza y Saenz Valiente, exiliadas.

La desgracia de Ladislao Martínez fue aprovechada por José Gregorio Lezama quien adquirió la propiedad bajo estas circunstancias, aumentando considerablemente su patrimonio. Años más tarde, en 1856, Lezama vendió las fracciones que comprendían las Estancias Laguna de los Padres, San Julián de Vivoratá y La Armonía a un consorcio brasileño-portugués integrado en un 50% por el Barón de Mauá 5 y el resto, repartido entre los señores Pereira de Faría, Figueredo Jr., De Souza, Sa Pereira y el Cónsul de Portugal en Buenos Aires, José Coelho de Meyrelles. Este último fue el que tuvo a su cargo la instalación y explotación de un saladero, el primero en la región. Emplazado entre las actuales calles Luro y Corrientes y Playa Punta Iglesia de Mar del Plata, se encontraban corrales, galpones y potreros para faena del pionero establecimiento que precedió a la urbanización del último cuarto del siglo XIX. Precisamente esta floreciente actividad económica fue la que impulsó la creación de caminos, un poblado y el primer puerto.

La agricultura aún era escasa y el número de estancieros y hacendados dedicados a la producción ovina y vacuna se incrementaba ante lo que se visualizaba como un extraordinario negocio. Así fue que sectores del comercio se volcaron a la actividad ganadera, en especial a partir de los efectos devastadores en sus negocios y patrimonio, ocasionados por la revolución, la guerra de independencia y las luchas civiles con sus presiones tributarias y gastos militares. Para una parte de las elites locales de origen colonial, esta reorientación en sus intereses -sostiene Halperín Donghi-, les permitió "... salvarse orientando sus intereses a la explotación del hinterland rural, la actividad comercial en gran escala, sobre todo la que va articular esta actividad pecuaria en ascenso con el mundo atlántico y a la vez importar las mercancías que la revolución industrial europea está en condiciones de enviar al Río de la Plata..." 6

Algunos ejemplos en esta tendencia en los negocios de las elites locales, los encontramos en las relaciones y vinculaciones comerciales entre fuertes propietarios rurales y reconocidos comerciantes o representantes de firmas extranjeras como: Braulio Costa, Féliz Castro, Marcelino Carranza y Guillermo Robertson asociados en la compra de harina de origen estadounidense importada por Guillermo Ford y Cía; Carranza y los Anchorena en una casa de negocios de ramos generales; Juan Aguirre y los Anchorena en las importaciones desde Montevideo y Río de Janeiro; F. Castro, Tobal y los Anchorena en siembra, compra, venta y cosecha de granos; Pascual Costa, B. Costa, Pedro Trápani, Juan Manuel de Rosas, Terrero y los Anchorena, en el monopolio de los saladeros de la provincia de buenos Aires; los Anchorena como financistas de operaciones de importación. 7

Son los inicios de una actividad capitalista que de a poco fue expulsando al indio, persiguió al gaucho y conformó los primeros asalariados del campo, los peones rurales.

Los años posteriores a la efímera gestión presidencialista, permiten confirmar un crecimiento moderado de la economía medido en capital existente, pero mucho mayor si es medido en bienes productivos como la tierra y el ganado. La expansión de la producción ganadera posibilitó un enriquecimiento mayor en este período, de los grandes terratenientes pampeanos y también el aumento en la cantidad total de pequeños propietarios. (Gelman y Santilli) 8

La presencia de estos grandes propietarios rurales, tanto en esta región como en otras de la provincia de Buenos Aires, parece abonar aquella versión historiográfica tradicional (Oddone, J. La burguesía terrateniente argentina, 1930 / Giberti, H. Historia económica de la ganadería, 1982) para la cual el origen de estas elites se rastrean en el período colonial cuando se inicia el proceso ininterrumpido de adquisición de gran cantidad de tierra, resultado de mercedes reales. Su consolidación continúa en las décadas posteriores, y liderados por Rosas aparecen vinculados a las primeras exportaciones y dando inicio, décadas más tarde, al modelo agroexportador.

Más recientemente se ha considerado, continuando con esta interpretación tradicional, la idea de que estos grupos combinaron su condición de grandes propietarios rurales con diversas actividades mercantiles alrededor del puerto de Buenos Aires: comercio, contrabando, mercado de esclavos. (Halperin Donghi),

Las elites tradicionales se irán renovando -plantean Gelman y Santilli-, "por la incorporación de numerosos inmigrantes peninsulares, (que) adquieren el pleno derecho a articular un amplio espacio americano con los mercados atlánticos controlados por la Corona Española. Pero en ese mismo momento, se refuerza también la posibilidad de explotar los enormes planteles vacunos del litoral y exportar sus derivados, consolidando así el carácter terrateniente de los sectores locales". 9

De esta forma se conforma definitivamente, una elite local integrada por criollos y algunos inmigrantes europeos de la época, de carácter terrateniente y agroexportador, asociada a un sector comercial y financiero básicamente británico. (Santilli-Gelman)

En esta línea, podemos concluir, que al juego de estos intereses se remontan entonces, los antecedentes de la revolución de mayo y la ruptura del orden colonial como emergentes de la consolidación de la "civilización del cuero" y una idea de estancia omnipresente, de latifundio ganadero y de desierto.

El enfoque se enriquece para Miguez con los aportes de Roy Hora, quien retoma un argumento de Carlos Mayo (1991) para el período colonial y que lo extiende hasta la segunda mitad del siglo XIX. "Según él, recién en la última veintena de éste la elite económica de Buenos Aires asume la identidad rural como referencia de sus bases tanto materiales como simbólicas. Se constituye entonces una auténtica clase terrateniente con identidad propia que, lejos de ser multi-implantada, es una burguesía rural especializada que abandona (o restringe) su participación en el comercio, la inversión inmueble urbana y otras actividades que habían sido áreas alternativas de actividad económica en el período previo". 10

Para Guillermo Martinelli en tanto, Hora "...logra persuadirnos de su afirmación en el desarrollo de su obra, que, a lo largo del período de apogeo de la Argentina agroexportadora, la tierra constituyó la principal y más segura base económica de la clase terrateniente, más allá de las inversiones que, algunos miembros de esta clase, realizaron en otras actividades económicas. Del mismo modo, apunta el autor, aunque de una manera menos convincente, serán los emprendimientos vinculados a la tierra, los que resultarán ser centrales a la autopercepción de esta elite como un grupo superior y privilegiado". 11

La conciencia terrateniente para Hora, surge entonces como una respuesta necesaria ante los cambios que se estaban produciendo en el espacio pampeano y encuentran en la conformación de la Sociedad Rural Argentina creada en 1866, una expresión genuina.

Un exponente claro que encuadra en esta versión es José Martínez de Hoz, que llegó a Buenos Aires hacia fines del Siglo XVIII. Oriundo de Castilla La Vieja, se casó con María Josefa de Castro Almandoz con la que no tuvo descendencia. Fue comerciante con negocios de importaciones, también Regidor y Alcalde del primer voto del Cabildo y sindico del Consulado. Integró la tercera orden de San Francisco y actúo en la hermandad de la Caridad, siendo Hermano Mayor y Administrador del Colegio de Huérfanos San Miguel.

La ausencia de descendientes directos lo suplió con la llegada de un sobrino, Narciso de Alonso Martínez, hijo de su hermana Doña María Antonia Martínez de Hoz, casada con Don Narciso Alonso de Arminio, quien era oriundo de Madrid de las Canderechas, Provincia de Burgos, Castilla La Vieja. Este llegó a Buenos Aires el 5 de Febrero de 1792 a los 12 años de edad. José Martínez de Hoz falleció el 4 de Junio de 1819.

Narciso Alonso Martínez, quién continuó los negocios familiares, integró como ya dijimos la primera Sociedad Rural Argentina que se expandió considerablemente hacia el sur del Salado, mediante adquisición de tierras en enfitéusis. La caída de Rivadavia implicó la caducidad del régimen de enfiteusis, por lo cual esta sociedad gestionó y obtuvo la propiedad definitiva de las tierras que pronto fueron liquidadas entre sus integrantes.

La tarea de distribución y asignación a los solicitantes estuvo dirigida por Narciso Alonso Martínez de Hoz, sucediéndolo en esta actividad desde su fallecimiento en 1849, su hijo José Toribio, casado con Josefa Fernández una de las hijas de Juan Fernández. Los intereses materiales nuevamente aparecen como en este caso, involucrados con los lazos sanguíneos y de parentesco.12

La primera Sociedad Rural Argentina había alcanzado hacia 1839 una posición destacada en el cuadro de los principales contribuyentes de la provincia. En décima ubicación con un capital de 709.000 pesos compuesto por 554.000 correspondiente a ganado (78,1%), 5.000 en giro y 150.000 en otros bienes (21,2), sobresale en términos comparativos si tenemos en cuenta que su capitalización es solo rural frente a capitalizaciones combinadas rurales y urbanas de los restantes.

En tanto Narciso Alonso ocupó la ubicación 35º con un capital total de 408.000, del cual 206.500, el 50,6% correspondió a inversiones rurales y 201. 500, el 49,4% restante, a totales urbanos.

Contribuyente Ganado % Otros Bienes % Monto Total Rural %

Martínez, Narciso A. 156.500 38,4 50.000 12,3 206.500 50,6

Contribuyente Giro % Otros % Monto Total Urbano %

Martínez, Narciso A. 42.500 10,4 159.000 39,0 201.500 49,4

(Fuente Gelman/Santilli cuadro 8 pág. 157 y 158)

Es en este período la expansión ganadera el factor que marca el crecimiento del sector rural bonaerense, especialmente hacia la zona sur del Salado, que reúne la mayor porción de tierra utilizada y los mayores stock ganaderos. La población rural ha superado la población de la ciudad de Buenos Aires al igual que los volúmenes de riqueza en general producidos por el sector rural y la valorización de sus activos.

Esta dinámica en el valor de las tierras fue visualizada con claridad por Patricio Peralta Ramos, quien adquirió en septiembre de 1860 en sociedad con otros, los campos (136.000 hectáreas) y el saladero perteneciente al cónsul de Portugal, José Coelho de Meyrelles. 13

El comerciante Peralta Ramos, quien amasó su fortuna como proveedor del estado en época de Rosas, fue el principal propietario de tierras en la zona. Como puede observarse en el plano catastral de la Sociedad Rural de 1865, la propiedad de Patricio Peralta Ramos y Benigno Barbosa, se extendía hasta las cercanías del arroyo Lobería.

A partir de él comenzó en esta zona, un negocio mucho más provechoso vinculado a la propiedad de la tierra y fue el fraccionamiento de estas grandes extensiones en parcelas menores, destinadas a un proceso de urbanización incipiente en los alrededores del establecimiento saladeril ubicado como ya dijimos, en las inmediaciones de la actual playa Punta Iglesia.

Precisamente el desarrollo de un nuevo centro poblacional daría un gran valor agregado a la tierra, lo que originó una intensa disputa de intereses por precisar la ubicación del mismo. La capacidad y poder evidenciados por Peralta Ramos tanto en solvencia económica como en la conformación de eficaces redes solidarias en torno a intereses comunes, tanto del sector privado como en el público, determinó un negocio de niveles no conocidos con la comercialización de altos valores de la tierra.

Este proceso y sus diversos mecanismos vinculados a la inversión rentística y especulativa, se fueron desarrollando en gran medida en la provincia de Buenos Aires, a la par de la expansión del ferrocarril y las urbanizaciones aledañas a las zonas de influencia, especialmente en las últimas tres décadas del siglo XIX. En el caso que referimos en la región que posteriormente sería Mar del Plata, este proceso especulativo prescindió en un primer momento de este factor. 13

Otro de los visonarios en la región fue precisamente quien tenía a su cargo la liquidación de las tierras de la antigua Sociedad Rural Argentina, Don José Toribio Martínez de Hoz. Este, en sociedad con sus hermanos, adquirió en 1854 una extensión de 20.000 ha. sobre la costa atlántica al sur de lo que luego sería Mar del Plata, lindantes con las de Peralta Ramos. 14

De esta forma en la región costera sur, desde las actuales ciudades de Mar del Plata hasta Necochea, se fue configurando un régimen de propiedad de los espacios rurales que respondió a la tendencia de alta concentración y carácter latifundista. Se abrió paso también en la región, a una unidad de producción, la estancia, que marcó a partir de la incorporación de tecnología, capital y un fuerte vínculo con el mercado externo, la consolidación de un capitalismo agrario en Argentina.

César Román señala en su estudio sobre la Estancia Laguna de los Padres que, "El sector más concentrado de la burguesía agraria, afianza una matriz de comportamiento y funcionamiento orientada hacia el control diversificado de actividades productivas comerciales y financieras...en este período se manifiesta un salto de calidad en la expansión de la economía rural, acelerada por la irrupción de una nueva transformación de la ganadería...a partir de su mestizamiento y refinación saldrá del segundo plano al que lo había relegado la difusión del lanar y dentro de este proceso se acrecentará su valoración, y la del precio de la tierra". 15

Volviendo a José Toribio Martínez de Hoz y la zona que nos ocupa, en 1860 fundó una estancia que denominó Chapadmalal por estar atravesada por el arroyo homónimo que identificaba al paraje. El vocablo Chapadmalal es de origen pampa araucano y significa corral (malal) barroso o fangoso (chapad). Otros dos arroyos, el denominado Lobería y Seco, lo atravesaban y un cuarto arroyo, Las Brusquitas, marcaba su límite sur. La existencia de estos arroyos que corrían y bañaban las tierras aledañas, siendo incluso una contención natural para el ganado, nos permite imaginarnos el por qué del significado adoptado por sus antiguos pobladores pampas.

Con grandes propiedades en otras regiones de la provincia, José Toribio Martínez de Hoz fue uno de los fundadores en agosto de 1866, de la Sociedad Rural Argentina y también, su primer presidente hasta 1870.16

Esta entidad, integrada por estancieros propietarios de grandes extensiones de tierra, procuró (R.Hora) "...la modernización de las prácticas agronómicas, impulsando la construcción de una conciencia de clase entre el empresariado rural con la creación de una organización política e ideológica capaz de representar los intereses terratenientes, incrementar el poder del empresariado rural y, al mismo tiempo, transformar a los estancieros en sujetos económicamente dinámicos y políticamente más activos". 17

Esta entidad se abocó a fomentar la introducción y mejoramiento de razas, como fue el caso de los Shorthorn ingleses entre los vacunos. Estas actividades son las que también desarrolló en su establecimiento Chapadmalal.

Con su fallecimiento a los 48 años de edad en 1871, la estancia, pasó a ser propiedad de sus hijos.18 En 1887 cuando éstos adquirieron la mayoría de edad, se produjo la división de la estancia en dos fracciones. Una, de 12.500 ha, la que conservó las instalaciones y poblaciones, correspondió a Miguel Alfredo Martínez de Hoz. En esta estancia se construyó la cabaña y haras Chapadmalal, dándole continuidad al nombre. 19

En tanto, hacia el sur, una fracción similar, fue adjudicada a Eduardo Martínez de Hoz y se conoció a partir de entonces como Estancia Nueva y más tarde, Estancia Santa Isabel.

Al morir José Toribio en 1871, su viuda volvió a casarse. En este caso con Fonseca Vaz, Conde de Sena, destinado por Portugal como Cónsul en Londres. Por ello su residencia fue Londres en donde se educaron sus hijos, marcando el destino de esta familia que conformará parte del grupo innovador tomando como modelo la gentry agraria británica y que tuvo su momento dorado a partir de 1880.

Pasarán 20 años para que los dos jóvenes hijos llegasen a la mayoría de edad y le sucedieran en las actividades agropecuarias. Sin embargo las redes sociales y de parentesco que contribuyeron a la conformación de la gran propiedad rural de la familia Martínez de Hoz, se convertirán a partir de las normas de herencia desde entonces, en el factor principal de su fraccionamiento.

CAPITULO II

CABAÑA CHAPADMALAL y CABAÑA SANTA ISABEL

A principios de la década del 90, la estancia Chapadmalal se subdividió a partir de la posesión de los herederos de José Toribio Martínez de Hoz, sus hijos Miguel Alfredo y Juan Eduardo, convirtiéndose en la Cabaña Chapadmalal y la Cabaña Santa Isabel respectivamente.

Por entonces ya se había producido la creación del Partido de General Pueyrredón como desprendimiento del Partido de Balcarce. 1 La zona cobraba impulso a partir de su poblado que se convertía en una villa veraniega visitada por la elite porteña y las viejas estancias se transformaban en empresas rurales con complejos sistemas de organización y refinadas técnicas de producción que coexistieron con pequeñas o medianas explotaciones rurales que conservaron su organización familiar..En esta nueva etapa se produjo la conversión de la antigua Estancia Chapadmalal en un nuevo tipo de unidad de producción, asociada al desarrollo refinado de vacunos y equinos.

Miguel Alfredo Martínez de Hoz, casado con Julia Helena Acevedo, había pasado varios años de su juventud en Europa, realizando estudios en Inglaterra, Francia y Alemania. Consustanciado con las nuevas tecnologías y demás adelantos modernos de la producción pecuaria desarrollados en Gran Bretaña, se propuso implantarlos en sus propiedades bonaerenses, alcanzando los niveles más altos de productividad conocidos y conformando el sector productor de punta en ésta actividad. Los sistemas y métodos de crianza de animales de pura sangre implementados llevaron a la cabaña Chapadmalal, a alcanzar el nivel de sus pares europeas.

Mantuvo el nombre original del establecimiento y en l890, cuando se hizo cargo de la propiedad, comenzó a plantar y a poblar casas y galpones; los potreros y praderas fueron alambrados, rodeados de arboledas y cercas para protección de los ganados; se sembraron pastos y forrajes importados y un magnífico parque se levantó alrededor de su parte central, siguiendo el estilo de los castillos europeos. Los primeros galpones se construyeron con ladrillos ingleses llegados como lastre de los barcos que exportaban productos del país (1890, 1891, 1892). 2

En 1891 construyó el primer corral de hacienda en la zona con su manga correspondiente, lo que cambió notoriamente la forma de realizar las tareas ganaderas de marcación, separación, etc., ya que antes se realizaba a campo abierto, enlazando y pialando.

Muchas veces se presentó en exposiciones inglesas, a equinos y bovinos nacidos en Chapadmalal logrando conquistar resonantes triunfos ganaderos en Londres y también en París, entre 1908 y 1914. En Chapadmalal, se abocó a criar y adiestrar caballos de silla, coche, tiro pesado y polo, siendo el único productor argentino en esa época que obtuvo grandes triunfos en campeonatos ingleses.

En 1913 fundó el que llegaría a ser célebre, Haras Chapadmalal, destinado a la cría del pura sangre de carrera. Ejemplares como Cragamour (ganador del Derby Ingles de Epsom en 1913), así como también el legendario crack argentino Botafogo, - cuádruple ganador de la corona en 1917- dieron gran prestigio al stud identificado con los colores rosa y negro.

En 1906 se inició la construcción en esos campos, de un imponente castillo de estilo inglés cuyos planos encargó al ya célebre arquitecto Walter B. Basset Smith 3; de un estilo arcaico y medieval, fue un símbolo de seriedad y prestigio. El arquitecto británico estuvo a cargo de la construcción de la capilla en 1909, de inspiración neogótica con un altar policromado y vitraux de origen francés. También de una ampliación en 1920, cuando se le agregó al castillo un ala de 7 habitaciones incorporando artesonados de estilo Tudor en las paredes 4. En tanto en 1946, el castillo pampeano que ya parecía una fortaleza medieval, incorporó otras siete habitaciones hacia el este, para uno de sus nietos: Don Miguel Martínez de Hoz -hijo de Miguel Eduardo-, casado con Celina Zuberbhuler y padre de once hijos. Los trabajos estuvieron a cargo del estudio de los arquitectos Acevedo-Becú-Moreno.

Por otra parte encargó al paisajista francés Charles Thays la creación del parque, dotándolo de un caudal de árboles exóticos y flores variadas.

Este palacio de típico estilo europeo implantado en suelo bonaerense, recibió en 1925 al entonces Príncipe de Gales en visita a la Argentina. Llegó a la estancia en el tren que cubría el trayecto Mar del Plata - Miramar y que tenía estación propia en Chapadmalal. Diez años después el ilustre visitante, ya no como príncipe sino como el rey Eduardo VII, regresó al país y también a la propiedad de la familia Martínez de Hoz invitado por Miguel Alfredo, un viejo conocido de cuando éste viviera en Inglaterra.

La mansión rural también impresionó a Victoria Ocampo quien recordaba: "Los Martínez de Hoz han sido educados auténticos de padres a hijos, en Inglaterra. Su casa de la estancia está amueblada a la inglesa (pero no a la inglesa de mueblería), sino con muebles antiguos, Además, fue obra de un arquitecto inglés y, naturalmente, huelen a British". 5

En tanto la estancia La Nueva (luego Santa Isabel) le correspondió aDon Antonio Juan Eduardo Martínez de Hoz, casado con Isabel Josefa Elortondo Armstrong de Ocampo. Era la otra mitad - ubicada hacia el sur - de la estancia Chapadmalal original y por no poseer las antiguas construcciones se la denominó precisamente La Nueva.

Al fallecimiento de este matrimonio y de su otro hijo, José, fue declarado como único heredero Eduardo Martínez de Hoz, casado con Dulce Liberal de origen brasileña. Eduardo falleció en 1977 y su esposa a los 87 años en 1987.

La estancia al principio fue arrendada y luego con trabajos propios, estuvo a cargo de distintos administradores entre los que se destaca allá por 1930, Don Arturo J. Arzeno.

Se procedió a la siembra de pastos finos y luego se fue poblando con haciendas elegidas entre las razas Shorthorn, lanares Lincoln y yeguarizos. Se fundó una cabaña Shorthorn que le permitió al establecimiento concurrir a toda exposición realizada en el país. Con sus excelentes ejemplares yeguarizos concurrió a la remonta del Ejercito Argentino, destacándose por sus aptitudes y condiciones apreciables.

Una usina moderna proveía de luz a todas las dependencias del establecimiento, parques y avenidas. Tuvo la Estancia su colegio propio, construido por el Sr. Eduardo Martínez de Hoz, donde recibieron instrucción elemental niños del establecimiento y alrededores. Fue su maestra por cuatro décadas la señora Melina Fariña. El edificio de la escuela, que se encuentra en su estado original, lleva el nombre de "Santa Isabel".

También fue importante el plan de forestación que allí se realizó, destacándose sus avenidas y parques.

El establecimiento contó con varias construcciones, tales como casa para los empleados, galpones para la cría de hacienda, molienda de granos y un pequeño casco que hoy se encuentra remodelado.

La superficie de esta estancia era de 12.308 hectáreas y sus limites: el Arroyo Las Brusquitas, el litoral marítimo, el camino angosto o camino de las estancias y los campos de Cornelio Viera.

El matrimonio de Eduardo Martínez de Hoz y Dulce Liberal no tuvieron hijos, por lo que la propiedad fue heredada por un sobrino y ahijado de ésta, Don Enrique Liberal Cardoso también de origen brasileño.

En 1996 la estancia fue vendida a una empresa que destinó el casco para eventos y reuniones.

Un aspecto cabe resaltar sobre los integrantes de este sector económico y del cual el referido Miguel Alfredo no fue la excepción. La progresiva complejidad que adquirió la producción agropecuaria, el aumento de la productividad, los crecientes beneficios económicos y las relaciones entre los propios hacendados y el poder político, plantearon la necesidad de consolidar una superestructura jurídica que funcionara bajo su control. Se puede comprobar que los cargos como Juez de Paz, Comisionados e Intendentes fueron cubiertos por ellos mismos o funcionarios y agentes leales.

En tanto su esposa, Julia Elena Acevedo, presidió obras de beneficencia como las Cantinas Maternales. 6

En este contexto podemos interpretar una multifacética actividad y un impresionante cúmulo de cargos y responsabilidades de Don Miguel Alfredo Martínez de Hoz: fue presidente en tres oportunidades del Jockey Club de Buenos Aires; Director del Banco de la Nación Argentina, Vocal del Consejo de Administración de la Caja Nacional de Ahorro Postal, Miembro de la Comisión Directiva de la Sociedad Rural Argentina en varias oportunidades. Fundador de la Asociación Argentina de Fomento Equino; fundador y primer Presidente de la Comisión de Fomento del Caballo de Armas y de la Asociación Argentina de Polo, Presidente de la Comisión de Superintendencia de la Colonia "Hogar Ricardo Gutiérrez"; primer Presidente del Patronato de Menores y Miembro de la Comisión del Instituto Tutelar de Menores y naturalmente, Comisionado Municipal en Mar del Plata en dos oportunidades (1903 y 1906). Además fue fundador y presidente honorario desde 1921, del Hospital Mar del Plata

Estas transformaciones que produjeron el fraccionamiento de la gran propiedad, a la par del desarrollo urbano vinculado con la actividad turística y la diversificación de funciones e inversiones de una clase propietaria y dirigente, nos obligan a plantearnos el tipo de modificaciones que se produjeron en las formas de explotación, su concordancia con los cambios en las formas de producción agraria y la consolidación del modelo capitalista, al menos en la región pampeana. A partir de ello, podremos analizar con más detenimiento, las características y los cambios que se produjeron en el carácter de la elite terrateniente y la consolidación de nuevas redes sociales y políticas, -en este caso en el ámbito local marplatense-, en el cual la familia Martínez de Hoz tuvo un desempeño preponderante.

Sin embargo estos profundos cambios en el mundo rural bonaerense de fines del siglo XIX, no cuentan con una mirada unificadora desde la historiografía que se ocupa de estos temas; una cuestión central aún pendiente es la definición del carácter que tuvo el desarrollo agropecuario capitalista en la Argentina de ese período.

La forma americana basada en los "farmer" de organizar la producción en el campo, es decir, en base al trabajo familiar y a la propiedad del suelo, que generó en Estados Unidos un influjo mucho más intenso para el desarrollo industrial nacional, no produjo en nuestro medio la misma evolución hacia formas de producción capitalistas. La producción de tipo familiar fue limitada, y el trabajo asalariado ocupó un lugar secundario.

La transformación capitalista agraria operada en nuestro país desde fines del siglo XIX, ha sido interpretada en cambio, como semejante al modelo denominado "vía junker" o "camino prusiano", en donde el propio terrateniente se va convirtiendo en empresario capitalista. Estos grandes propietarios no tuvieron ningún interés en favorecer la vía de desarrollo americana que incluía la venta de la tierra a los productores agrícolas familiares porque encontraron una mejor forma de expansión de la agricultura, que les permitió captar de un modo permanente la renta del suelo, y valorizar sus campos al mismo tiempo y fue la aparcería y el arrendamiento. 7

La renta y la ganancia son absorbidas por el mismo sujeto, teniendo la primera de ellas, mucho más peso que en el modelo clásico. En este sujeto su capacidad de apropiarse de renta actúa en forma tal que hace que su carácter terrateniente resulte fundamental para definir su identidad como capitalista, es decir, que su parte terrateniente actúe como limitante de la inversión capitalista (Murmis, 1979).

Flichman ha propuesto para acercarse a la explicación del fenómeno, un modelo que liga la conducta terrateniente capitalista a una maximización de beneficios globales en un contexto de valorización de la tierra. Este terrateniente, efectivamente invierte en producción, es decir que no se trata de improductividad en términos absolutos, sin embargo, la inversión de capital destinada a la producción es relativamente menor que la inversión en tierra, de lo que ocurriría si la tierra no sufriera un proceso de valorización

En el caso de la especialización y refinamiento del vacuno, supuso la innovación de alta especialización productiva: con altos costos fijos e inversiones de gran riesgo que se diferenció del modelo de funcionamiento de las empresas agropecuarias y del comportamiento de los productores cuyo único soporte es el uso extensivo de la tierra.

CAPITULO III

EL FRACCIONAMIENTO DE LA GRAN PROPIEDAD

A partir de la Primera Guerra mundial se produjeron una serie de cambios y alteraciones en el desarrollo de las economías de los países centrales, que pusieron en evidencia la fragilidad y la débil sustentación propia del modelo agroexportador argentino, en el contexto de la división internacional del trabajo.

En las primeras décadas del siglo XX, en particular después de la crisis financiera de 1929, se produjeron profundas transformaciones en los precios internacionales de los productos agrícolas y ganaderos, en el transporte de cargas, los volúmenes comercializados, que sumado a las políticas proteccionistas de los países industrializados, pusieron en jaque el modelo capitalista agrario argentino, sumiéndolo en reiteradas crisis económicas y políticas.

Una consecuencia directa de estos cambios en la economía internacional y sus repercusiones en el ámbito local, fueron los cambios producidos en los sectores que detentaban el poder en Argentina, su adaptación a las nuevas realidades y una visión distinta del mercado inmobiliario relacionado con la gran propiedad rural.

"... quedó claro que el bloque de poder, (grandes ganaderos con los frigoríficos) se había hecho hegemónico y buscaba en el sector industrial un nuevo aliado estratégico y con él un nuevo equilibrio político/económico. También sobre el sector industrial el conflicto bélico había impactado con rigor y la caída de los niveles de su producción, contribuye estructuralmente a la desaceleración global de la economía. Es decir que el crecimien­to dadas las características genético/estructurales del "modelo", fue sostenido sobre el aumento constante de las exportaciones, que generaba una asignación de recursos eficiente. En esta estructura no existía oposición entre el sector agrario y el industrial, el crecimiento industrial había sido consecuencia de la ­expansión de actividades primarias. Esta situación se modifica entre 1914 a 1935 cuando se manifiestan cambios en el sector industrial. Si para el '14 prevalecían las industrias vinculadas a materias primas naturales, hacia el 35 el crecimiento se basó en industrias que tenían una mayor proporción en materias primas importadas (metalúrgicas, talleres). Las primeras eran agro-industrias vinculadas segundas al mercado externo y las segundas al mercado interno. Aquellas son industrias de eslabonamientos anteriores y surgen gracias a la disponibilidad de la oferta. Las segundas son de eslabonamientos posteriores, su producción genera demandas por otros insumos, en este caso importados. Este tipo de industria no devenía de la anterior capacidad de la estructura de expandirse a través de las exportadores, sino de la necesidad de equilibrar relaciones de fuerza hacia el interior de la burguesía agraria, fruto del proceso de diferenciación interna a que había sido sometida. Se había operado un nuevo cambio estratégico, pero a diferencia de los anteriores, cuyas soluciones eran el resultado de miradas extrovertidas hacia el mercado externo, la solución en esta coyuntura va a preconfigurar el autismo autárquico dentro de la estrechez del mercado interno. Porque si bien la alianza con el sector industrial mantenía el nivel de actividad económica y el equilibrio político, ello se debía a la progresiva caída de las exportaciones y las importaciones. Estas tendencias se agudiza­rán posteriormente a los años '30, en los que las características desarrolladas por la estructura del capitalismo agrario durante la gran expansión comenzarán a desdibujarse y el modelo entrará en su etapa senil".1

Esta tendencias del desarrollo económico también se aprecian en la región marplatense, que se consolida en los años 30, con una floreciente actividad industrial y el auge de la actividad turística veraniega.

La gran propiedad rural había dejado de ser el emblemático símbolo de jerarquía social y poder económico, herencia de un pasado colonial y vigente hasta fines del siglo XIX. Al mismo tiempo, los cambios forzados del capitalismo agrario dependiente en Argentina, trastocaron la visión meramente rentística y especulativa asociada a la propiedad de la tierra. Si a eso se le suma el boom de la actividad turística en Mar del Plata, los altísimos niveles de la construcción, la intervención del Estado en el fomento del turismo social, resulta comprensible entender los cambios operados en el mercado de tierras que van desde la gran unidad productora de la segunda mitad del siglo XIX, pasando por las primeras etapas de fragmentación vinculadas con el mejoramiento y la especialización en la producción ganadera, hasta el fraccionamiento definitivo que acompañó una urbanización costera asociada a la actividad turística.

En 1927 se comenzó a fraccionar la estancia, empezando por el sector sudoeste de la Estación Chapadmalal, entre las vías del ferrocarril y su limite norte. Se crearon de ésta, un total de 10 chacras y una mas que fue reservada, frente a la estación, para un futuro pueblo que no se concretó.

En 1928 se fraccionó otra sección del campo también en chacras, las que comenzaron a venderse inmediatamente. Entre los compradores encontramos a: Tomas Vignolo, Arturo Lemmi, Quiterio Azzi, Leopoldo Tiribelli, Nino Simonazzi, Mari Carolina Cárcano de Martínez de Hoz, Pantaleón Sáez, Avelino Estrada, Francisco Grilli, Tomas Benedicto Viera, Miguel Campomar, Sociedad Col. Com. Ind. Enrique Saint e hijos, Napoleón Burgos Videla, Horacio Acevedo, Pedro Marconi, Joaquín Catalán, María J. Romano de Castonz, Carlos Oca, Mauro Napoletano, Juana L. E. Laspiur de Egaña, Clementina O. Egaña, José A. Hinds, Guillermo Vernet Forget y Manuel Ripa.

Se dejó solamente sin dividir el casco de la estancia con una superficie de 2.766 hectáreas y un lote sobre la costa de 911 hectáreas del cual nos ocuparemos más adelante.

En 1931, Don Miguel Alfredo se vio obligado a vender al Banco Español del Río de la Plata y Banco Francés del Río de la Plata el establecimiento denominado Chapadmalal, formado en ese entonces por las fracciones: casco de Chapadmalal, potreros de La Cantera, La Tapera, El Lucero, El Molino, Los Grillos, Los Cisnes, Cabaña Lanar, Los Chajás y Chinta Grande, además del lote reservado frente a la estación y el lote destinado a Playa Chapadmalal, constituyendo un total de 9.842 hectáreas.

Sin embargo, en poco tiempo sus tres hijos lograron recuperar lo esencial de la estancia para la familia. El 26 de Agosto de 1931se produjo la retroventa por parte de los bancos antes mencionados a los hijos de Miguel Alfredo, es decir a: José Alfredo Martínez de Hoz, Miguel Eduardo Martínez de Hoz y María Julia Martínez de Hoz de Salamanca. Ellos adquirieron parte de lo vendido, un total de 5.370 ha. que incluían el casco de Chapadmalal con sus potreros (incluía 600 ha. ocupadas por el haras), el lote de la costa, y la fracción reservada frente a la estación. La fracción restante fue adquirida por el señor Federico Otto Bemberg a los citados bancos y dio origen, con su posterior loteo, al paraje balneario denominado Barranca de los lobos.

Fallecido Miguel Alfredo en 1935, continuaron sus hijos con el establecimiento ganadero, formándose en 1937 una sociedad con la participación de los tres descendientes, quienes en 1939 proponen la creación de un balneario residencial en el lote que se habían reservado en la costa, hoy conocido como Playa Chapadmalal.

El establecimiento con su haras y cabaña, continuó su labor destinada a la selección y mejoramiento de razas equinas y vacunas bajo la dirección de José Alfredo Martínez de Hoz quien fue unos años después, propulsor de la Ley de Carnes N° 11.7476 y de la formación de la Corporación Argentina de Productores de Carne creada en 1935, de la cual fuera su primer Secretario del Directorio en representación de los productores del interior. También ocupó en 1946 el cargo de Presidente de la Sociedad Rural Argentina hasta 1950 y el mismo cargo en la Sociedad de Criadores de Caballos de Sangre Pura de Carrera y la Asociación Argentina de Fomento Equino.

EL HARAS MALAL-HUE en CHAPADMALAL y HARAS CO-MALAL

En 1950 falleció María Julia Martínez de Hoz de Salamanca, uno de los tres hijos de Miguel Alfredo Martínez de Hoz e integrante de la sociedad sucesoria, junto a sus dos hermanos, propietaria de la Cabaña Chapadmalal.

En 1957 esta sociedad comercial entre hermanos quedó definitivamente disuelta, dando origen a un nuevo fraccionamiento: por una parte se originó la Estancia y Haras Malal Hué de José Alfredo Martínez de Hoz e hijos (uno de ellos, José Alfredo, fue Ministro de Economía durante la dictadura militar de 1976; el otro era Juan Miguel). Le correspondió a esta fracción, el casco de la antigua estancia con sus paddocks, galpones e instalaciones en una extensión de 2.000 ha., de las cuales 800 se destinaron a agricultura y 600 ha. a ganadería.

José Alfredo, casado con Carolina Cárcano, falleció en 1972 y le sucedieron en la administración, producción y conservación del haras, sus 4 hijos: José Alfredo Martínez de Hoz, Juan Miguel Martínez de Hoz, Ana Helena Martínez de Hoz de Torres Zavaleta y Carola Martínez de Hoz de Ramos Mejía.

La otra fracción se denominó Haras Co - Malal, y le correspondió a Miguel Eduardo Martínez de Hoz casado con Celina Zuberbhuler. Le sucedió su hijo Miguel Alfredo Carlos, casado con María Magdalena Hileret, a los que a la vez le suceden sus once hijos, que hoy se encuentran a cargo del Haras. (Carlos, María Magdalena, Miguel Alfredo, Eduardo Miguel, Fernando, Enrique, Teresa María, María, Santiago, Celina María y Amelia.

PLAYA CHAPADMALAL: EL PRIMER LOTEO

A mediados del año 1937 se realizó la traza del camino que uniría por la costa, las ciudades de Mar del Plata y Miramar. Se procedió a la expropiación de tierras a sus propietarios, cuyos campos llegaban hasta la primer rompiente. Correspondían ellos a los señores Eduardo Martínez de Hoz una superficie de 318 has.; a los hermanos María Julia, José Alfredo y Miguel Eduardo Martínez de Hoz se le expropiaron aproximadamente 95 has, y otra cantidad algo mayor a Federico Bemberg.

Este nuevo camino -primero consistió en un mejorado- entre Mar del Plata y Miramar, favoreció decididamente el surgimiento de loteos a la vera del mismo, naciendo de esa manera los barrios costeros, los cuales a los pocos años de su ejecución se enriquecen con un espectacular plan de forestación.

Este camino desplazó a uno más antiguo campo adentro, conocido desde entonces como camino viejo. El nuevo por su parte,se convirtió enla Ruta Provincial N° 11 y fue pavimentado en la década del 40. Completaba esta red de caminos, el antiguo camino afirmado a Necochea trazado en 1938 y asfaltado en 1940, luego denominado Ruta Provincial N° 88.

El 14 de Agosto de 1939 los hermanos María Julia Martínez de Hoz de Salamanca, José Alfredo Martínez de Hoz y Miguel Eduardo Martínez de Hoz, se dirigieron al Ministro de Obras Publicas de la Provincia de Buenos Aires, solicitando la aprobación de un centro de población sobre las Playas de Chapadmalal.

Como dijimos, la Dirección de Vialidad Nacional estaba construyendo el camino costero Mar del Plata - Miramar, por lo que se puso el proyecto a consideración de dicho organismo, el que dictaminó que entre los lotes del nuevo pueblo y la ruta debería dejarse una calle de 20 metros de ancho, cuya construcción estaría a cargo de los peticionantes. Por esta disposición se expropió una fracción de algo más de 5 ha. que quedaría como espacio verde entre ambos caminos y se resolvió también, que los futuros adquirentes de los lotes deberían dejar no menos de 5 mts. de terreno al frente de cada construcción, destinado a jardín..

Finalmente el 17 de Enero de 1940, el Poder Ejecutivo encabezado por el gobernador Manuel Fresco, resolvió aprobar los planos para la fundación de un pueblo con el expediente s-348-1939 entre los kilómetros 19 y 22.50 del camino Miramar-Mar del Plata. Este plano comprendía el sector que va desde el Arroyo Lobería hasta el Arroyo Seco. El 9 de Diciembre de 1940 los hermanos Martínez de Hoz solicitaron la aprobación del proyecto de ampliación del pueblo a ambos lados del primitivo loteo, aprobándose definitivamente el proyecto original y la ampliación propuesta el 18 de Febrero de 1941.

La cuestión del nombre que designaba al pueblo quedó para una instancia posterior, suscitando algunas controversias.

Originalmente la sociedad comercial Martínez de Hoz propuso el nombre de Chapadmalal como era previsible y con la designación Pueblo Playa Chapadmalal lo encontramos en los documentos oficiales antes mencionados. Sin embargo en 1950 solicitaron a la autoridad provincial la denominación Montemar, considerando que la de Chapadmalal ocasionaba trastornos con la correspondencia de los pobladores con otras fracciones así denominadas. 2

En tanto unos pocos días después, los fundadores del pueblo propusieron Playa Martínez de Hoz como nuevo nombre expresando que así se "...solucionarían todos los inconvenientes y tendría la ventaja de ser un nombre vinculado a estas tierras desde 1854, así como también, tener en las inmediaciones la Avenida Costanera desde Mar del Plata que lleva el nombre propuesto". 3

El día 12 de septiembre de 1950 con la firma del gobernador Domingo Mercante, se firmó el decreto N° 18. 560 por el cual se aceptó y oficializó esa denominación.

Una vez que se aprobó el proyecto, la familia Martínez de Hoz contrató a los Martilleros Giménez Zapiola y Cía. para que subasten 420 solares y 120 quintas. Las ofertas se recibieron en el domicilio comercial de la firma en Buenos Aires, Florida 239 y la subasta pública se realizó el mismo los días 9 y 10 de Febrero de 1940, en el Teatro Colon de la ciudad de Mar del Plata. Los lotes contaban con 19 mts. de frente y 40 mts. de fondo.

La propaganda para este evento que se realizó al cumplir Mar del Plata 66 años de vida, congregó a mucha gente de Capital Federal.

El diario El Mundo en su edición del el 14 de febrero de 1940hacía referencia a este remate:

"Acaba de efectuarse en Mar del Plata una subasta de tierras que puede calificarse, sin exageración alguna, como verdaderamente excepcional. Nos referimos al remate de las tierras de Martínez de Hoz, situada en la nueva Playa Marítima de Chapadmalal, o sea uno de los lugares más pintorescos de aquella localidad balnearia......el numero de los compradores superó todos los cálculos al extremo que finalizada la adjudicación total de las tierras debieron los martilleros abrir un registro de futuros adquirentes......se logró en menos de 48 horas enajenar todas las tierras..... la nomina de los que resultaron compradores está integrada por personas vinculadas al mundo social, quienes, según se anticipa se proponen transformar ese paraje en una moderna y aristocrática villa veraniega".

En los años posteriores se procedió al remate, con la misma modalidad del anterior, alcanzando un éxito aun mayor ya que en los nuevos folletos de remate, se mostraban fotografías de las construcciones existentes en las tierras ya vendidas.

BARRANCA DE LOS LOBOS

Como hemos visto, el sr. Miguel Alfredo Martínez de Hoz vendió en 1931 la mayor parte de los tierras de la Estancia Chapadmalal, los que fueron adquiridos por el Banco Español del Río de la Plata y el Banco Francés del Río de la Plata

El 6 de Setiembre de 1935 la Soc. Anónima Banco Español Río de la Plata y la Sociedad Anónima Financiera e Inmobiliaria del Río de la Plata venden al Señor Federico Otto Bemberg, casado con Jovita García Mansilla, una fracción de campo, parte del establecimiento Chapadmalal, "con sus poblaciones, alambrados, plantaciones y demás adheridos al suelo", por una superficie total de 1885 hectáreas 91 áreas 45 centiáreas.

El 21 de Febrero de 1946, Federico Otto Bemberg vendió a un grupo de personas, quienes adquieren para la Compañía "Barranca de Los Lobos S.R.L.", en formación, una superficie de 117 hectáreas 49 áreas 46 centiareas. Una vez formada dicha compañía, se procedió a escriturar dicho campo a su nombre, según escritura de fecha 4 de Setiembre de 1946.

Antonio Orensanz, martillero con varias décadas en la actividad en Mar del Plata, tuvo a su cargo la comercialización de estas tierras adquiridas a Bembergen. En su testimonio, registrado en el libro Orígenes de Santa Clara del Mar y otras localidades, podemos leer que, "...una de las causas que lo llevó a considerar en forma favorable la oferta de comprar una fracción de 12º ha. en julio de 1945 los señores Acri, Alfredo Cancio y José Sampietro, fue que en esos tiempos circulaba un proyecto en el que se presentaba la futura Ciudad Lineal que uniría por el camino costero, a Mar del Plata con Miramar. Ello resultaba factible ya que se había realizado la subdivisión de Playa Chapadmalal y el progreso sostenido del Pueblo Peralta Ramos". 4La subdivisión de Playa Chapadmalal refiere a la aprobación de la solicitud en 1940 por parte del gobierno provincial, de la propuesta de los sucesores de Martínez de Hoz en su franja costera

La operación se hizo por la suma de 780 mil pesos. Sesenta mil a la firma del boleto que tuvo lugar el 31 de agosto de 1945 y el saldo a los 90 días al escriturar. Ante la deserción de un grupo de inversores que harían el principal aporte de capital, en el mes de noviembre convinieron con Bemberg una prórroga de 90 días a cambio de un nuevo pago de sesenta mil pesos.

La obtención del dinero no fue nada fácil en especial porque los plazos se acortaban. Finalmente, relata Orensanz, el financiamiento se obtuvo por intermedio del Escribano Alberto González Venzano con oficina en Florida 428 de Capital Federal. Relación favorecida por la intermediación de los escribanos marplatenses allegados a Orensanz, Adolfo Frisiani y Esteban Urresti.

El monto del préstamo fue de 500 mil pesos, que deberían pagarse en tres cuotas anuales con un interés del 8% anual sobre saldos. Además se cederían a precio de costo con las mejoras de urbanización incluidas el 10% de los terrenos resultantes de la subdivisión y el 30% de las escrituras a realizar por el escribanos de la Capital, Enrique Garbarino.

La escrituración de la compra se firmó el 21 de febrero de 1946 la realizó el Escribano Esteban Urresti en las oficinas de la Empresa Bemberg en Cangallo 645 de Capital Federal.

Concurrieron a la misma cerca de treinta personas entre los socios que viajaron de Mar del Plata m{as los financistas de Buenos Aires.

La mencionada Sociedad estaba formada por los Señores Escribano Adolfo Frisiani, Pedro Víctor Machinadiarena, Antonio Orensanz, José María Orensanz, Alfredo Cancio, José Pascual Dino Sampetro, Francisco Manuel Berengeno, Francisco González Belzuz, Carlos Alberto Bianchetti, Tulio Abel Sanguineti y Manuel Pérez Gutiérrez.

Por plano realizado por el agrimensor Ernesto D. Ameztoy con fecha 31 de Julio de 1946, se presentó para su aprobación la traza del loteo de Barranca de Los Lobos, que comprendía la totalidad del campo adquirido por la Compañía Barranca de los Lobos S.R.L. , con un total de 87 manzanas, entre las que se reservaban dos para plazas y algún sector de otra para Reserva Pública. Dicho plano es aprobado bajo el numero 45-379-46.

En el folleto del remate de 1000 de los lotes, que se realizo el Sábado 7 de Setiembre de 1946 en el Salón Príncipe de la calle Sarmiento 1230 de Buenos Aires, se describía a este nuevo loteo como: "Un nuevo y espléndido Balneario al amparo de las agrestes y pintorescas barrancas de Los Lobos"."Sus 20 metros de altitud sobre el nivel del mar, imprimen al paraje características especiales de atalaya natural, con amplio y total dominio de la vastedad infinita del océano." 5

El remate estuvo a cargo del martillero Juan Boracchia de Capital en común con la firma marplatense Berengeno y Mora.

La venta en ciento veinte mensualidades sin interés, relata Orensanz página 150, fue todo un éxito. Con señas equivalente a cinco cuotas y valores de 8 pesos hasta 150 pesos los que daban a la avenida frente al mar.

Las obras de urbanización en el lugar denominado desde entonces Barranca de los Lobos, atendiendo la denominación histórica del paraje, consistió en la apertura de las calles, plantaciones de árboles, pavimentación de las avenidas del frente y central hasta el fondo de la fracción, construcción del Edificio para la usina eléctrica con vivienda para el encargado y la construcción de los primeros cuatro chalets. Se instaló el alumbrado público, líneas eléctricas a las casas, todo por cuenta de Barranca de Los Lobos SRL e incluso el suministro de energía eléctrica por algunos años sin cargo.

El encargado de la usina también se ocupaba del corte del césped en calles y asistencia a los pobladores, también a cargo de la empresa.

Se construyó la escalera de la bajada a la playa en la barranca que tiene 22 metros de altura siendo el lugar elegido para la misma el centro en el frente de la fracción. De no realizarla, la playa accesible más cercana quedaba a 2 km que era Chapadmalal. La misma estuvo a cargo de la empresa cementista Di Lorenzi y Colonello. Realizada en hormigón, constituida por 127 escalones con pasamanos y barandas en madera lapacho y pilastras tipo colonial. A la playa la denominaron Playa Barranca de los Lobos y sólo se podía acceder por esa escalera ya que tenía forma de bahía.

Por otra parte, en Julio de 1947 el Señor Federico Otto Bemberg, en la fracción de 125 has. lindera a la que había vendido a la Compañía Barranca de Los Lobos, procedió a realizar un loteo de similar traza compuesto por 87 manzanas de aproximadamente 7000 m², sin subdivisión interior, con la particularidad de que una gran fracción central de 18 hectáreas rodeaba a la mayoría de estas manzanas, dejando sectores de reserva fiscal y dos manzanas afectadas al uso de plaza pública.

Es de destacar la importante forestación que se llevo a cabo en las primeras 35 manzanas de la costa, con una variedad de pinos, eucaliptos, siempre verde, etc., que constituyeron un importante pulmón verde.

En Diciembre de 1969 Doña Jovita García Mansilla de Bemberg vendió a Don Antonio Orensanz, representante de "BALNEARIO BARRANCA DE LOS LOBOS S.R.L.", (Sociedad integrada por miembros de la Compañía Barranca de los Lobos S.R.L.), 47 manzanas. En el año 1973, esta nueva Sociedad realiza la subdivisión de las mismas en lotes de 405 y 472 m², procediéndose a partir de entonces a la venta de los mismos, con igual modalidad de venta que la que se utilizó para Barranca de los Lobos, ya que estos lotes fueron comercializados por la misma firma.

El resto de las manzanas y la fracción central, que comprende mas del 50% de este loteo, quedó en manos de la Familia Bemberg, los que a su vez son propietarios de campos lindantes, situación que se mantiene hasta nuestros días.

En 1942 los vecinos de Playa Chapadmalal gestionaron ante las autoridades educativas, la creación de una escuela pública en la zona; mientras tanto los servicios educativos a los niños del lugar se resolvieron con la contratación de un docente particular.

La creación de la escuela se produjo en 1944, siendo la señora Rosa Spinetto su primera directora con grados a cargo. Contó con una matrícula inicial de 18 alumnos y funcionó en una casa cedida por los vecinos Spósito. En 1949 se construyó el edificio de la escuela rural que luego sería denominada EGB N° 24 Paula Albarracín en su actual emplazamiento y contó con dos aulas.

En 1976 su matrícula ascendió a 39 alumnos y contó con un cargo directivo y dos docentes. En 1994 sus alumnos ascendieron a 100 y contó con un directivo y cinco docentes. Para 2004 la matrícula fue de 171 alumnos.

UNIDAD TURISTICA CHAPADMALAL

Los terrenos donde se encuentra emplazado el Complejo Turístico Chapadmalal que comprenden unas 50 ha., fueron tierras fiscales adquiridas por el estado provincial en 1940 a la familia Martínez de Hoz. Se encontraban comprendidos en el proyecto urbanístico destinados a balnearios a los costados de la ruta a Miramar, por entonces en construcción, a la altura de los Kms 19 a 22, y entre los arroyos Lobería y Seco. Sin embargo el estado provincial no concretó ninguna obra.

En 1945, estas tierras pasaron a la órbita del Estado Nacional y el Ministerio de Obras Públicas de la Nación tuvo a su cargo la construcción de un hotel y colonia de vacaciones para empleados del estado en las inmediaciones del arroyo Chapadmalal. El precio que se acordó por la venta de estas tierras que pasaron del ámbito provincial al nacional, fue de $1.000 por hectárea.

Era ya tradición en países europeos que el Estado brindara un servicio de turismo a los empleados jerárquicos de la administración pública. Esta modalidad es la que se implemento inicialmente con estos emprendimientos.

La piedra fundamental de la obra, fue colocada el 3 de mayo de 1946. El proyecto y la obra estuvo, como dijimos, bajo la dirección del Ministerio de Obras Públicas de la Nación, a través de la Dirección Nacional de Arquitectura para el programa Hoteles y Colonias, siendo Ministro el General Pistarini y con fondos de la Nación. Pistarini también se desempeñaba como Vicepresidente en la gestión del presidente General Edelmiro Farrel.

La construcción en sí estuvo a cargo de la empresa santafecina SEMINARA y comenzó por los bungalows y los hoteles 1, 2 y 3. Los planos de la obra estuvieron a cargo de los arquitectos R. Quiróz, M.A. Casani, I. Chiappori y también, en el caso del pabellón N° 3, del Comando de Ingenieros del Ejército Argentino.

En 1948, siendo Presidente el General Perón, el complejo pasó del ámbito del Ministerio de Obras Públicas al de la Fundación Eva Perón. 6La construcción concluyó con el edificio de la administración, servicios médicos y la hostería del lago que estuvieron concluidos en 1954.

En total el complejo hotelero contó con una superficie de 1.538.100 m2 en nueve hoteles de estilo pabellón californiano, una hostería y 19 bungalows con capacidad para 4.657 turistas.

Se completaba con una estación pluvial, una usina, una Central de Agua y Energía Eléctrica, depósitos, enfermería, un destacamento policial, una capilla y un edificio destinado a la administración. También con quintas, corral y matadero de animales.

Para su construcción se importaron de Europa ciertos materiales como plomería, cerrajería y tejas de España, que se destacaron por ser más resistentes a las incrustaciones de musgos o liquen y ser de color rojizas y más grandes.

Las piedras utilizadas en la decoración externa, eran de la zona y los ladrillos nacionales. Las aberturas, interiores y exteriores, de cedro y el parquet de pino, todo de procedencia nacional. La calefacción como las cocinas funcionaban a leña, luego se modificaron para ser usadas con petróleo y finalmente a gas. La leña provenía del norte del país y llegaba por tren hasta estación Chapadmalal distante a 14 km. Luego en camiones se transportaban al complejo.

Se construyeron cinco pozos para la provisión de agua potable y contó con dotación de agua corriente y cloacas. Todos los hoteles contaban con recepción, hall de estar, sala de entretenimientos (teatro, bowling, etc), dormitorios, cocina, comedor y lavandería. Su capacidad variaba desde 200 camas los más chicos a 400 y 600 los más grandes.

El uso de estas instalaciones que inicialmente correspondió a empleados públicos, se ampliaron a toda la población. Para 1950 los hoteles 1 y 2 eran los de primera categoría, el 3 para el sector infantil y personal de la unidad turística, el 4, 5 y 6. El 7 era de segunda categoría destinado a adultos en general y los pabellones 8 y 9, también de segunda categoría, se destinaron a los estudiantes de la UES. El Hotel 3 era para niños hasta 12 años. En tanto los bungalows eran utilizados por personal jerárquico de la administración pública y funcionarios del gobierno. Tiempo después, este sector pasó a ser de uso exclusivo de presidencia y estar separado del resto del complejo.

Producido el golpe miliar en 1955, el complejo hotelero pasó a jurisdicción del Instituto Nacional de Acción Social, conjuntamente con las otras unidades turísticas, la de Termas Hotel en Puente del Inca, Las Cuevas Mendoza y Embalse Río Tercero Córdoba. En total todas las unidades turísticas registraban por entonces, un total de 12.123 usuarios, correspondiendo a la de Chapadmalal una capacidad de 4.657 plazas.

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1 En el presente informe que toma como eje de análisis la Estancia Chapadmalal y sus fundadores, (los descendientes de Narciso Alonso Martínez de Hoz), se ejemplifican los lazos de parentesco y genealogía. También la creación de la Sociedad Rural Argentina en 1866 refleja esta noción de redes, en la cual sus fundadores aparecen involucrados entre sí no sólo en sus propósitos, sino también en sus vínculos personales y materiales.

2 Barili, Roberto. Mar del Plata ciudad de América para la humanidad. Ed. M. de Gral. Pueyrredón 1964 pág. 481

3 Andrés Carretero señala que esta sociedad constituida para "poblar el Volcán" estaba integrada por Juan Pedro Aguirre, José M. Rojas, Manuel de Haedo, Manuel Arroyo y Pinedo, Ruperto Albarellos, Juan Fernández Molina, Pedro Trápani, Braulio Costas, Ambrosio Cramer y Santiago Tobal. Sin embargo debió disolverse porque le fueron negados los terrenos solicitados en enfitéusis el 24 de setiembre por no haber cumplido con los fines expuestos en la solicitud de esos campos. Ver Carretero, Andrés Los Anchorena, página 154.

4 El Coronel Pablo José Ezeiza recibió del Estado en 1815, 260.000 ha en esta zona en merced y en compensación de tierras perdidas en Entre Ríos y la Banda Oriental. También recibieron tierras en esta región por merced del Estado, -anterior al dictamen de la ley de enfiteusis-, Francisco Ramos Mexía en el actual partido de Maipú, y los prósperos saladeristas Pedro Capdevila, Lorenzo López, Patricio Lynch y Pedro Trápani.

5 Irineu Evangelista de Souza, Vizconde de Mauá (1813 - 1889), fue con la ayuda financiera de Rothschild de Londres, la avanzada anglo portuguesa en esta región de Sudamérica. Creador del Banco de Maúa con agencias en todo el Imperio y filiales en Nueva York, Londres, Mánchester, Montevideo, Rosario y Buenos Aires. A la caía de Rosas su poder en Sudamérica fue total. Con su banco fue prestamista de Urquiza y el Estado uruguayo consiguiendo el monopolio bancario con facultad para emitir moneda y billetes; sus deudores considerados como «deudores del Estado»; quedó liberado de todo impuesto, y sus cajas recibirían toda la recaudación nacional. Tuvo gran incidencia en la Guerra de la Triple Alianza.

6 Gelman, J. y Santilli, D. De Rivadavia a Rosas. Desigualdad y crecimiento económico. Pág. 136

7 Carretero, A. Op. Cit pag. 154

8 En el capítulo 4, Las elites económicas de Buenos Aires en tiempos de cambio de De Rivadavia a Rosas. Desigualdad y crecimiento económico, Gelman y Santilli concluyen que las inversiones de los comerciantes de Buenos Aires en la campaña fueron significativos, contaron con varios establecimientos, invirtiendo en tierras y ganado pero nunca abandonaron sus negocios en la ciudad y sus propiedades inmuebles. Son ellos propietarios tradicionales de raigambre colonial como otros nuevos de presencia más reciente. pág 146

9 Gelman, J. y Santilli, D. Op. Cit. pag 133

10 Miguez pag 226

11 Martinelli, Guillermo. Mundo Agrario. Revista de estudios rurales, nº 5. "Roy Hora: Los terratenientes de la pampa argentina. Una historia social y política 1860-1945/"

12 Narciso Martínez de Hoz, el "hijo de afecto" de José Martínez de Hoz, adoptó el apellido iniciando la saga familiar y se hizo cargo desde el fallecimiento de su tío, de los negocios. Las actividades comprendieron el comercio, la banca y la explotación agropecuaria en sus campos "San Martín", en Cañuelas y "El Araza", en Castelli. Se. casó con Josefa Saturnina Fernández de Agüero, con la que tuvo once hijos y falleció en 1849

13 Fueron socios de Patricio Peralta Ramos en la adquisición y explotación del saladero de Coelho de Meyrelles, Eusebio Zubiaurre, Benigno Barbosa y Anacarsis Lanús.

13 Muchos años después, -y como desarrollaremos en los capítulos siguientes del presente trabajo-, hacia fines de la década del 20 del siglo siguiente, el proceso de especulación rentística basado en el fraccionamiento de la gran propiedad, se volvió a plantear en el espacio marplatense a partir de la subdivisión y comercialización de lotes de una gran extensión de la Cabaña Chapadmalal y Santa Isabel de los herederos de Martínez de Hoz; en este caso asociado al proceso de urbanización y desarrollo del turismo costero en la región.

14 En la mensura de Chapadmalal de la Dirección de Geodesia de la Provincia de Buenos Aires puede leerse que con fecha 1870: " Ante el escribano Julián Aranda, Don José, Narciso, Federico y Benjamín Martínez de Hoz únicos socios de la casa Narciso Martínez de Hoz e hijos, dijeron que entre los bienes raíces que forman el capital de la casa cuyos títulos tienen en su poder se encuentran las fincas y estancias que se expresan a saber: Estancia Chapadmalal, de seis leguas y ochenta y cinco centésimos en el partido de Balcarce...". "Los socios resolvieron adjudicarse entre sí las propiedades y correspondió a Don José Martínez de Hoz en posesión y absoluto dominio la Estancia Chapadmalal".

Benjamín Martínez de Hoz en tanto creó la estancia San Martín en Necochea, cuyos límites se extendían hasta Miramar. Su tranquera de acceso se encontraba donde actualmente está la Escuela Agraria.

15 Román, César. Historia de la estancia Laguna de los padres. Ed. Suárez. 2000

16 José Toribio Martínez de Hoz fue además Senador Nacional por Buenos Aires, Miembro de la Convención Nacional de 1860, Presidente del Banco de la Provincia de Buenos Aires y Presidente de la Comisión de Reconstrucción de la Aduana. Junto a él, fueron fundadores de la SRA: Eduardo Olivera, Lorenzo F. Agüero, Ramón Viton, Francisco B. Madero, Jorge Temperley, Ricardo B. Newton, Leonardo Pereyra, Mariano Casares, Jorge R. Stegman, Luis Amadeo, Claudio F. Stegman , Juan N. Fernández

17 Martinelli, G. Op.cit

18 El 4 de Setiembre de 1872 su esposa, Doña Josefa Fernández de Martínez de Hoz, adquirió 4.000 hectáreas mas a Doña Manuela Sosa de Alzaga, dando forma definitiva a la Estancia Chapadmalal, con sus 24.617 hectáreas.

19 Esta subdivisión surge del plano de mensura realizado con fecha 15 de Marzo de 1887, por el agrimensor Federico Gómez Molina.

1 Desde 1822 la región considerada en este estudio, comprendía la jurisdicción del Partido de Monsalvo. En 1839 integró el Partido de Lobería y en 1855 con la subdivisión y creación del Partido de Mar Chiquita, pasó a integrarlo. En 1865 un nuevo desprendimiento dio origen al Partido de Balcarce, jurisdicción a la cual perteneció; la estancia Chapadmalal fue inclusive, asiento del Juez de Paz. Desde febrero de 1874 Mar del Plata fue su ciudad cabecera hasta que en 1879 finalmente se creó el Partido de General Pueyrredón.

2 Barili, Roberto. Ob. cit

3 Walter B. Bassett Smith fue un arquitecto inglés egresado de la Royal Academy de Londres y radicado en Argentina desde 1895. Especializado en arquitectura residencial ya había realizado la construcción de casas en Buenos Aires y Mar del Plata.

4 A la casa "Se ingresa por un hall importante del que nace una gran escalera. De un lado se abre el living, la biblioteca -que se convirtió en museo de la familia, con el tiempo- y algunas alcobas en planta baja, mientras que a la izquierda dispuso el escritorio, el comedor y la cocina, dentro de una planta en "U". En el nivel superior se dispusieron una sucesión de dormitorios, no obstante se realizó una ampliación para agregar algunos más, en la parte posterior de la casa..." Casas Internacional. Estancias argentinas pág. 88.

5 La referencia la encontramos en la Revista Sur, Nª 270, página 79 de 1961 y refiere a la ocasión en que el poeta hindú Rabindranath Tagore estuvo en la Argentina en 1924 y por iniciativa de V. Ocampo visitó la casa de los Martínez de Hoz en Chapadmalal.

6 A instancias de ella, el 22 de febrero de 1944 se reunieron en la casa que por ese entonces se hallaba en la Avenida Colón y 20 de Septiembre, un grupo de 11 damas de la aristocracia lugareña, con el objeto de constituir una asociación a la que se denominó "Cantinas Maternales y Escolares de Mar del Plata".

7 La vía de desarrollo de un capitalismo rural "desde abajo", tuvo cierta gravitación en el inicio del ciclo de una agricultura extensiva desde mediados del siglo XIX, con las colonias agrícolas en la zona del litoral mesopotámico.

1 Román. César. Ob.cit

2 Nota al director de Geodesia del 25 de abril de 1950

3 Nota al director de Geodesia del 27 de abril de 1950

4 Orensanz, Antonio. Orígenes de Santa Clara del Mar y otras localidades. Pag. 143

5 Orensanz, Antonio. Ob.cit. pag. 145

6 La Fundación Eva Perón fue creada el 19 de junio de 1948 con el nombre Cruzada de Ayuda Social. El 25 de abril de 1950 pasó a denominarse Fundación María Eva Duarte de Perón.