Huaico Lazo Americano

08.03.2018

HUAICO Lazo Americano (1)

HUAICO Lazo Americano (2) es una publicación independiente realizada enteramente en forma artesanal, de temática cultural y perspectiva americana en sociología, cultura popular, cuestiones indígenas, lingüística, antropología, historia, arte y literatura, cuyos objetivos fundamentales son el rescate de la identidad cultural y la lucha contra todo tipo de colonialismo. Se inició en Buenos Aires en noviembre de 1979 (1ra y 2da época); y se traslada a Jujuy en 1987 como 3er época hasta el último suplemento en 1997. En 2002 se edita la compilación: "HUAICO identidad y reflexión, o una publicación como herramienta social". En 20 años de trabajo aparecieron cuarenta y tres números (43) y dieciocho (18) suplementos en once tomos encuadernados y otras 6 publicaciones (edición especial, libros de poesía y cuadernos), en el transcurso de dieciocho años es el balance que quedó "en los papeles"; la búsqueda, discusión, enriquecimiento de la auténtica identidad cultural de nuestro pueblo junto a indolatinoamérica para un proyecto social de liberación sigue siendo la tarea, y HUAICO seguirá aportando; actualmente con el proyecto de digitalización de la colección.

Huaico. Por Daniel J. Santamaría (3)

"En 1990, cuando comencé a trabajar en la Universidad Nacional de Jujuy, conocí la revista Huaico-Lazo Americano, y poco después conocí a su editor, Gabriel Morales. En el largo tramo porteño de mi vida había conocido varias revistas literarias, esas revistas literarias de los 60' y los 70' que marcaron todo un período de la agitación intelectual argentina, casi uniformadas por la protesta social, las utopías entonces realizables, la ruptura con las formalidades burguesas de la literatura culta. Convengamos que muchas de esas revistas, generadas en los cafés humosos de la ciudad próspera, donde albergaban sus morosidades los brillantes jóvenes de la mediana y pequeña burguesía porteña, eran publicaciones que por lo general no pasaban más allá de su número inicial, repetían lo esperado y no desbordaban originalidad. Algunas pocas permanecen, por el contrario, en la memoria de todos los que en aquella época (que parece lejanísima) creíamos firmemente en las utopías sin que nos gustara que nos llamaran utopistas."Quizás haya pensado alguna vez que Huaico se asemejaba a sus hermanas mayores y menores. Pero de a poco me di cuenta que la colección tenía su singularidad. No era exactamente como todas. O al menos no se preocupaba por repetirlas. Apelaba, es cierto, a imágenes queridas que la investigación histórica a la que uno estaba condenado por profesión iba a cuestionar seriamente. La figura rectora de Túpac Amaru, por ejemplo, considerado un líder revolucionario por los jóvenes de los 70', pero que para el historiador que presentía, nostálgico, la herrumbre progresiva de las utopías no pasaba de ser un médico mestizo que levanta en armas al campesinado contra los corregidores pero sin cuestionar la artrítica monarquía madrileña."Otra sí era la actitud de la revista sobre el indigenismo, una especie de herramienta luminosa de aquellas épocas que en Buenos Aires considerábamos una avanzada revolucionaria ejemplar, porque incluía lo particular, las marcas identitarias de una cultura golpeada de antiguo, siempre amenazada de muerte. Ya en Jujuy comprendí que el drama del indio (agricultor, minero, empleado público en la Puna) era una cosa y el negocio indigenista de las ONG alimentadas por los gobiernos ricos era otra cosa y no se dejaban asimilar. Me sorprendió encontrar en Morales un enamorado de las culturas amerindias, como yo lo estuve siempre, y no sólo de las culturas (entre los dos tenemos siete hijos hermosamente mestizos) pero que rechazaba, con audaz sinceridad y una decencia sin límite, las tramoyas pergeñadas por los hermanos avispados de la raza amenazada, que cebaban apetitos de reivindicación bastante ambiguos, sin dejar de divulgarlos en los elegantes foyers de las salas congresales, en las capitales europeas que frecuentaban con una parte del subsidio logrado."El tercer elemento que definitivamente me unió con Huaico, con el Centro de Estudios Históricos y Sociales 11 de Octubre (crepúsculo de la independencia de Abya Yala) y con el propio Morales, fue que nunca ninguno de los tres se dejó arrastrar por esos núcleos proteicos y sectarios, versiones intelectualizadas del salvacionismo pentecostal, divisibles como el átomo, que en nuestra Argentina constituyen la "izquierda". Progresista, revolucionario y hasta poéticamente libertario, a tal punto que llegó a asustar a quienes se sentían blandengues de la revolución en el Noroeste, el mensaje que se lee en Huaico nunca estuvo al servicio de ninguna de las abundantes siglas de esa izquierda radical. No fue pagada por ella. Ni siquiera se los subsidió con elogios o miradas de inteligencia. La factura artesanal de la revista, esas letras empasteladas, sus dibujos blanquinegros, su diagramación tumultuaria, difícilmente respondían a presupuestos aprobados por las gerencias de la izquierda. Era la obra apasionada de alguien que se animó a la independencia, en un país lleno de temores y miradas oblicuas, y que prefirió la inopia crónica antes que la subasta amordazante. No es poco en un país donde todo tiene precio. Recordé la hermosa fábula china: el místico Zhuang Zhou, metidas las pantorrillas en un arroyo, oye tranquilamente el canto de las cigarras. Pasa a su lado el resto deshecho de una tropa desbandada, llena de heridos y mutilados, hambrientos, sedientos, asustados. Le hablan de las guerras, de las masacres brutales de los señores feudales, de las torturas, las violaciones y los incendios de las aldeas. Zhuang Zhou los mira preocupado, pero vuelve su mirada al arroyo y levanta su índice izquierdo. Oigan -les dice- la cigarra todavía canta. De este lado del arroyo, donde también hubo y hay guerras absurdas, torturas diabólicas, gatillo fácil, vejaciones sin límite, corrupción, atentados racistas, explotación, desempleo, pobreza, hambre, en este heterogéneo muestrario del asco, aquí también la cigarra sigue cantando, pese a la depredación que ejercen los murciélagos. La historia de Huaico es un poco cíclica, como el canto estival de las cigarras. Pero siempre vuelve y es bueno que así sea. Lo que aquí verá el lector es una compilación de muchos logros, de muchas fatigas y ansiedades, de muchos años. Estoy sinceramente orgulloso de haber escrito un par de veces en esta revista, de que el CEHySO trabaje estrechamente unido a nuestro Centro de Estudios Indígenas y Coloniales y de que Gabriel Morales me honre con su amistad y confianza como prologuista. Al menos, es nuestro deber seguir cantando aún en medio del revuelo tenebroso de los murciélagos.

"NOTAS:1 HUAICO (1979-2002). Del quechua: hondanada. Publicación cultural de factura artesanal, sus principales objetivos: la difusión del arte y cultura precolombina, indígena y popular de indolatinoamérica; la búsqueda de la identidad cultural; y la lucha contra todo colonialismo. 43 número, 18 suplementos y otras publicaciones 

(1 nro. aniversario, 2 cuadernos, 3 libros de poesía y 1 compilación), también presentados en 11 tomos encuadernados. Aún quedan nros, impresos. En 2016 se inicia un proyecto de difitalizar toda la colección. Formas de contacto: revistahuaico@hotmail.com y https://huaicolazoamericano.blogspot.com.ar/.

2 Prólogo de "HUAICO. Identidad y Reflexión, o una publicación como herramienta social" (págs. 11/14) , Ed. Huaico-Ceic, S.S. de Jujuy, 2002, 372 pp.

3 Daniel Jorge Santamaría (1947/2017). Dr. en Historia. Fundador del CEIC-UNJu.


Huaico Lazo Americano 29. Revista 1986 

Huaico Número Especial. Tabloide A5 1988 

Huaico Identidad y Reflexión o una publicación como herramienta social. Libro, 2002